Producto lebaniego por excelencia, los orígenes del orujo en el Valle se remontan hasta el siglo XIV.
Actualmente el orujo blanco cuenta con numerosas variantes, como el aguardiente, los licores y cremas de orujo con té del puerto, con café, miel, hierbas, manzanilla o cerezas, entre otros. Aunque la producción se ha ido modernizando, la esencia de su elaboración y tradición se ha mantenido intacta a lo largo de los años, siguiendo unos cuidados procesos de destilación y seleccionando minuciosamente las materias primas.
Alquitara, hollejos, raspones, destilación… siguen siendo términos históricamente vinculados con la cultura lebaniega que, cada segundo fin de semana de noviembre, celebra su famosa Fiesta del Orujo, en Potes. Esta celebración fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en el año 2012.

